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¿Por qué los suizos son diferentes a los latinos? | Untergrund-Blättle

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Sociedad: Latinos en suiza ¿Por qué los suizos son diferentes a los latinos?

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Las costumbres, las prioridades y como se mueven en la vida cotidiana los suizos los hace diferentes a los latinos, eso no tiene nada de nuevo, sin embargo, para quien vive, trabaja o estudia en este país, conocer las diferencias ayuda a entender, interpretar y experimentar de forma positiva este encuentro cultural.

22. September 2013

22. Sep. 2013

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Comencemos por lo más importante, la puntualidad. Llegar tarde no es el deporte de los suizos, al contrario, está simplemente prohibido. Llegar a la hora es la condición mínima de cualquier encuentro, por lo tanto llegar tarde será valorado como irresponsabilidad o persona poco seria. Si le ocurre, si está atrasado, siempre avise, así amortiguará el efecto, aunque me permito un consejo; sea puntual.

El horario también se refleja en las comidas. Normalmente se suele comer temprano, entre las 12:00 a 12:30, a esta hora los restaurantes ya se encuentran en plena actividad. Si un desconocido se sienta al lado suyo, no se incomode, es normal que al no haber más espacio libre se comparta la mesa, no es mal visto. Si le sobra comida, puede llevársela para la casa. La propina muchas veces está incluida (10%) o se agrega al momento de pagar. Nunca la deje en el plato, se suma verbalmente al momento de entregar el dinero. Por ejemplo, usted ha consumido 20 francos por una comida, al momento de pagar le dice 22 francos al camarero, y ya está. Dos para quien le ha servido y 20 es el consumo, las matemáticas no mienten.

En Suiza la gran mayoría pagan arriendo por sus departamentos, comprar es muy caro y solo algunos tienen el privilegio de vivir en casa propia. Casi no existen casas de un piso, aunque tampoco de más de cinco pisos de altura. Muchos jóvenes comparten sus departamentos, se reparten en habitaciones y se organizan con los gastos. No importa si se conocen o no, cada uno vive en su metro cuadrado sin molestar a los demás.

La locomoción colectiva no tiene controles fijos, una vez que se ha sacado el pasaje solo queda subir. Me refiero al tren de cercanía o los tranvías, aunque cada cierto tiempo se dejan caer grupos que exigen el ticket a todos los pasajeros. Si se ha colado, es decir no tiene pasaje, tendrá que pagar una multa muy cara. No vale la pena entrar sin pagar, aunque sea tentativo, al final le saldrá más caro y se ahorrará la vergüenza, además hay que considerar que existen descuentos interesantes, como el «½ precio», que se pagan una vez al año.

Las bicicletas son utilizadas con frecuencia por la población suiza. Es normal ver a personas dirigiéndose a sus trabajos, estudios o simplemente paseando por las calles o parques. Las ciclo vías están por todas partes y hacen placentero movilizarse por ciudades amables y pequeñas, en relación a las grandes urbes que existen en Latinoamérica, en Suiza todo queda cerca. Las bicicletas se pueden comprar a precios bajos en lugares de venta de segunda mano.

Los semáforos son respetados al extremo. Si se encuentra en una esquina y tiene luz roja, pero no hay nada que venga por la calle, no se mueva, hasta que cambie a la luz verde. Si le molesta respetar la regla tan drásticamente, entonces espere que sea otro el que dé el primer paso y luego salga detrás. Si escucha algún comentario, siga adelante, no hay tiempo para arrepentirse.

En fin, son muchos los ejemplos que podría seguir enumerando, pero existe una idea que expresa todo. Los suizos son duales y los latinos dividen la realidad en tres partes. En Suiza todo funciona entre los parámetros del sí o no, y los latinos jugamos entre el sí, no y tal vez. La última alternativa es la que provoca la mayor parte los conflictos culturales, un mensaje enviado a un tal vez de un suizo no tiene posibilidades de llegar, simplemente porque no está en su estructura mental. Consejo, disminuya al máximo su relatividad. Al momento de entrar en contacto con Suiza piense dual, es si o es no, porque en el medio de estas dos alternativas no existe nada.

Es cierto, soy culpable de estereotipar las culturas, me declaro culpable, sin embargo no sé cómo hablar de ellas sin englobar los conceptos. No me refiero a "todos" los suizos o a «todos» los latinos, pero las tendencias marcan, de igual manera, la realidad. No deseo instalar verdades, como ya lo expresé en otro artículo sobre el mismo tema, solo una apreciación particular, desde la experiencia, sobre este apasionante tema que es el encuentro cultural.

Jorge Molina

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